La opresión de Franco y las lenguas minoritarias de España

Por Leanna Kamrath

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Además de ser un modo de comunicación, una lengua puede representar una identidad. Muchas personas que comparten la misma identidad se reconocen como una cultura. Aunque algunas personas de países extranjeros piensan en España como un país unificado con una cultura homogénea, existe una variedad de culturas en regiones específicas en cual se usan idiomas diferentes. Dichos idiomas incluyen el euskera, el gallego, y el catalán. A partir del año 1936 y durante su dictadura, el general Francisco Franco esperaba destrozar las lenguas minoritarias de España. Aunque hace muchos años desde su muerte, las acciones de Franco todavía tienen un impacto en el uso de las lenguas minoritarias de España y las políticas de las regiones en que se hablan las lenguas diferentes. El uso de las lenguas, la percepción de los hablantes por otras personas y los movimientos separatistas de los grupos marginalizados se ven aún influidos por la prohibición durante la época de Franco.

Para tener éxito en controlar el país, Francisco Franco tenía que mantener una sociedad unida sin opiniones divergentes. La crueldad de su dictadura se manifestó en varias formas, una que consistió en la opresión lingüística de las lenguas minoritarias de España. Para asegurar la unidad, Franco enfatizó el uso exclusivo de castellano, y la lengua fue impuesta como lengua mayoritaria. Imponer el uso del castellano no era suficiente para mantener su posición de poder. Para destrozar el orgullo regionalista, Franco prohibió el uso de las lenguas minoritarias, cuales “fueron perseguidas y duramente reprimidas” (Montrul 50). Esta represión duró “a partir de la dictadura de general Francisco Franco en la Guerra Civil de España (1936-1939) y durante todo el período de su dictadura (1939-1975)” (Montrul 50). El nacionalismo, un rasgo importante del fascismo, era necesario para que los individuos de la sociedad pudieran funcionar juntos y dedicar sus existencias a la voluntad del estado. Cuando hay una concentración de personas de una cultura marginada en una región, es más probable que este grupo quiera independizarse. Franco entendió esta realidad y quiso prevenir la disensión en la sociedad de España por lo larga de su dictadura. Para desaminar los sentimientos que fueron contrarios a los propósitos del estado, la régimen creó una narrativa que retrató a “las lenguas no castellanas […] como antiespañolas y antipatrióticas” (Montrul 51). En la sociedad, hablar una lengua minoritaria tenía una estigmatización. En el contexto del régimen fascista, hablar una lengua minoritaria era un acto “traición”, una manifestación de actitudes separatistas. Según la narrativa del gobierno de Franco, no era posible ser español y hablar los otros idiomas. Por sus acciones, Franco negó la diversidad de España y las identidades de muchos ciudadanos. Había consecuencias severas para los hablantes de las lenguas minoritarias que disuadieron el uso de estas lenguas.

Uno de los lugares más marcados por la diferencia cultural era País Vasco, la región de España donde se habla euskera. Lingüísticamente, euskera es única “por no tener raíces indoeuropeas” (Montrul 60). En contraste de gallego y catalán, el euskera no es una lengua romance, sino que refleja el habla de la gente de la península ibérica antes de la invasión de los romanos. Además, la lengua euskera no comparte vínculos con ningún otro idioma conocido del mundo. Por eso, el euskera es más distinto que las otras lenguas minoritarias. Este grupo étnico fue subyugado al maltratamiento de la dictadura de Franco.

Guernica - Pablo Picasso

El ejemplo más obvio del desdén de Franco contra los vascos se manifestó en el bombardeo de Guernica, o Gernika, en 1937. El cuadro “Guernica” por Pablo Picasso es la imagen cumbre de la opresión de Franco en esta región de España. Por el simbolismo de su obra, Picasso representó la realidad de la violencia y su impacto en los ciudadanos de Guernica. Los colores mutados de la obra, cuales incluyen gris, blanco y negro, reflejan la sombría ocurrencia. A la izquierda del cuadro, hay una madre gritando al cielo mientras coge el cuerpo muerto de su bebé. Los senos de la mujer parecen desnudos para indicar que ella estaba dando el pecho al bebé; este alude a la juventud del bebé y denuncia los crímenes de Franco contra la los inocentes. En el primer plano, se ve un hombre con una espada rota en su mano derecha. Él representa a los rebeldes matados, mientras su espada rota muestra su incapacidad de luchar contra las fuerzas del régimen. Una cara blanca, sin cuerpo, flota en el centro derecho del cuadro, como si sea un fantasma. Esta cara, las personas corriendo por las calles y las partes de los cuerpos de la gente y los animales demuestran el caos y la destrucción que ocurrió como resultado del bombardeo. Dejar caer bombas en los miembros de su propia país representa un prejuicio contra al grupo y echa el mensaje que este grupo no pertenece en la sociedad. Las acciones de Franco fueron motivadas por el odio de la gente vasca y su cultura, que concluyó en la deshumanización de los hablantes de euskera por el gobierno. Con este odio, cual fue parecido al odio que causa los genocidios, Franco y sus aliados aterrorizaron a los grupos minoritarios.

Durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco, la opresión lingüística servía como un método de sacar la voz de la gente vasca y borrar su identidad. Mientras Franco estaba en poder, “hablar euskera podía llevarte a la cárcel o incluso a la muerte” (Montrul 57). Franco desalentó la preservación y el uso del euskera por sus políticas desapiadadas. Su propósito era obligar que los vascos se zambulleran en la sociedad castellana. En algunos casos, Franco tenía éxito en marginalizar a las menoridades del país. Según el cuento de una joven vasca se llama Itxaso, sus abuelos, que nacieron durante la Guerra Civil, “nunca tuvieron oportunidad de aprender [el euskera] ni de trasmitírselo a mi madre” (Montrul 58). La imposibilidad de trasmitir la lengua disminuyó el número de hablantes de euskera. A pesar de los riesgos, la madre de Itxaso “solía ir a la iglesia a aprender euskera a escondidas siempre con temor a que la Guardia Civil los encarcelara” (Montrul 58). Adquirir el euskera en escuelas clandestinas era una manera de preservar la lengua y prevenir la pérdida de la identidad vasca. Debido a la braveza de su madre, Itxaso tenía la oportunidad de aprender el euskera. Desafortunadamente, para muchos niños con herencia vasca, no había ninguna posibilidad de aprender el idioma. Porque la lengua fue prohibida, “durante la época de la Guerra Civil de España y la dictadura de Franco, apenas se publicaron obras” (Montrul 61). En muchas sociedades, la literatura sirve como un vínculo y apoya el desarrollo de la cultura. Obviamente, la lectura ayuda en el desarrollo de una lengua. Al criminalizar el uso de euskera, Franco previno el habla, el oído, la lectura y la escritura de euskera. No era por casualidad, sino planeado e intencional.

Aún se ven los resultados de las acciones de Franco en la situación del euskera y las actitudes separatistas que existen en la región. Uno de los problemas más marcados con el uso del idioma es la falta de monolingües de euskera. Para evitar la trasferencia de castellano en euskera, “La Academia de euskera regula lo que considera el euskera ‘puro’ o ‘correcto’ y trata de proteger la lengua de influencias y préstamos del español” (Montrul 60). El propósito de este grupo es prevenir la erosión del euskera por la presencia del castellano. Porque no hay monolingües de euskera, es probable que la estructura y el vocabulario de euskera cambiarán debido al contacto entre las lenguas. Aun sí las políticas de Franco no eran la única causa de la desaparición de monolingües vascos, ellas contribuyeron al desuso de la lengua. Afortunadamente, ha sido una revitalización de la lengua en los años después de la muerte de Franco. A pesar de que algunos de los mayores no tuvieron la oportunidad de aprender el euskera debido a la opresión del generalísimo, “[e]ntre los menores de 15 años, más del 70% es bilingüe” (Montrul 59). La revitalización de la lengua representa el sentido de orgullo en la población vasca, cual es importante para la preservación de esta lengua única. En vez de borrar la identidad vasca, parece que las acciones de Franco inspiraron desconfianza y un deseo por la independencia. Los movimientos separatistas que existen en este lugar reflejan la lealtad a la cultura y el alejamiento de la sociedad castellanizada. Como resultado de las acciones de Franco, “el surgimiento de un grupo que buscaba defender la identidad y la lengua vasca fue bien visto hasta por los nacionalistas más conservadores” (Baig). Cuando los miembros de la cultura vasca vieron la posibilidad de perder su manera de vivir, la importancia de proteger su identidad cobró importancia. Con respeto a la preservación de la cultura, cada forma de apoyo parecía mejor. Por ejemplo, el grupo terrorista ETA inicialmente tenía la simpatía de muchos ciudadanos del País Vasco. Según el experto en terrorismo, Florencio Domínguez, “ETA tiene dos objetivos: la independencia del País Vasco y la anexión de Navarra” (Baig). En los años recientes, ETA ha sido más violento y ha perdido el respeto de muchas que comparten su perspectiva. Sin embargo, muchas personas todavía ven el País Vasco como una entidad separada de Castillo. También sienten una conexión con la gente vasca de Navarra en Francia. En vez de destrozar el idioma, la opresión lingüística de Franco sirvió para motivar en énfasis en la cultura vasca que empezó después de la muerte del dictador.

En Cataluña, el uso de catalán tiene que ver con la identidad cultural, tanto como el uso de euskera en el País Vasco. No como euskera, catalán es una lengua romance que comparte algunas semejanzas con el castellano. Catalán es único porque “era una lengua de prestigio, de corte, con una tradición fortísima” (Montrul 49). Mientras euskera y gallego no gozaron el respeto de la sociedad de España, catalán se asociaba con los reales, la educación y una clase social más alta. El uso moderno del catalán como lengua mayoritaria en la región también se diferencia de las otras lenguas minoritarias de España. Aunque el uso de castellano es necesario en algunos puestos del gobierno, “el catalán se usa más en la administración local” (Montrul 56). Por eso, catalán es oficial y necesario para los que viven en Cataluña, mientras no hay que hablar ni euskera ni gallego para funcionar en el País Vasco y la Galicia respetivamente. Además, “[e]l gobierno catalán tiene control de las escuelas primarias, las escuelas secundarias y las nuevas universidades” (Montrul 263). Se enseña la lengua en las escuelas al mismo tiempo como el castellano, para que los idiomas tengan el mismo estatus en la sociedad de la región.

Como las otras regiones de lenguas marginalizadas, Cataluña sufrió debido a la dictadura de Franco. La opresión lingüística era tan efectiva que “[c]uando se promulgó la Constitución de 1978, solo un 25% de la población hablaba catalán” (Montrul 262). Si no hubiera sido por las políticas de Franco, el número de hablantes de catalán habría sido más alto. Obviamente, Franco tuvo éxito parcial en la destrucción de la tradición de la lengua. Debido a la prohibición, “las generaciones mayores, que vivieron la etapa de represión de la dictadura franquista, tienen un dominio limitado del catalán en lo que respeta a la escritura” (Montrul 56). La dictadura de Franco destrozó el catalán de algunas generaciones. Claramente, es más fácil probar la existencia de la comunicación escrita que la comunicación oral; quizás los catalanes no escribieran por eso. La incapacidad de escribir bien disminuyó la potencial de estas generaciones en el uso de su lengua ancestral. Desafortunadamente, “para el año 1970 las políticas gubernamentales que buscaban extinguir el catalán habían sido bastante exitosas y habían logrado que el castellano se impusiera en áreas donde antes se hablaba predominantemente catalán” (Montrul 262). Al reemplazar el catalán con castellano, el gobierno central de Franco garantizó su posición de poder sobre Cataluña, que no siempre cooperaba con el gobierno de Madrid en el pasado. Aun sí el uso del catalán fue interrumpido por la dictadura, “las generaciones mayores están orgullosos de que su lengua y cultura se viera restablecida y afianzada en las esferas públicas y gubernamentales” (Montrul 56). El orgullo cultural inspiró la preservación de la lengua. Hoy, el uso oficial de la lengua socava los esfuerzos de la dictadura y es importante para las identidades de los ciudadanos de la región.

Cataluña es una región que pone énfasis en sus raíces y su lengua. Consecuentemente, la identidad catalana influye las políticas de la región. Según la lingüista Silvina Montrul, “[e]l nacionalismo catalán es de tipo cultural y enfatiza el conocimiento y uso de su lengua como característica de pertenencia a Cataluña” (56). El uso del idioma está tejido en la tela de la identidad catalana al punto que en algunos casos ha motivado actitudes separatistas. Aun en el pasado, había acciones políticas que tenían que ver con el uso del catalán. Por ejemplo, “[e]n 1714, se prohibió el uso de catalán en la administración y en la educación […] como castigo por apoyar a candidato perdedor en la Guerra de Sucesión” (Montrul 49). Este evento histórico tiene tres cosas en común con las sucedas que ocurrieron durante la dictadura de Franco: 1) la represión lingüística se usaban para mantener control, 2) las actitudes separatistas existían entre algunas facciones de Cataluña y 3) había una divergencia entre las opiniones del gobierno central y las de gente de Cataluña. Estos sentimientos nacionalistas no cambiaron debido a las políticas de Franco, sino que surgieron más fuertes después del fin de la represión.

Debido al tratamiento de la dictadura, era más importante mantener el uso de la lengua para evitar la pérdida de la cultura. Este aumentado sentido de orgullo tiene un impacto en las actitudes de Cataluña. El noviembre de 2014, las personas de Cataluña votaron para demostrar su interés en independizarse. Aunque la decisión no era un asunto oficial, “[s]egún la vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, […] un 80,7% de los participantes votaron a favor de la independencia” (BBC Mundo). Mientras el gobierno central no consideraba los métodos ni las cifras como acertados, la votación mostró las actitudes de la pública catalana acera del gobierno de Madrid. La votación no oficial “fue el resultado de cerca de dos años de tira y afloja entre el gobierno catalán y el Ejecutivo de Mariano Rajoy, que hasta ahora se ha negado a reformar la Constitución española para dar validez jurídica a un hipotético referéndum sobre la independencia de Cataluña” (BBC Mundo). A pesar de que hay más tolerancia de la cultura catalana, todavía hay tensiones entre la Cataluña y el gobierno de Madrid. Parece que el gobierno central tema la separación, y por eso, ha negado la posibilidad de tener un referéndum sobre la independencia de Cataluña. Por los resultados de la votación, parece que el deseo de independizarse es fuerte y que un referéndum causaría la división del estado español. El orgullo es más fuerte y fue aumentado por la represión que amenazó a borrar la identidad catalana.

Una mujer participa en la votación de Cataluña

La tercera lengua minoritaria, gallego, ha tenido un hado que se diferencia de las dos lenguas mencionadas anteriormente. La percepción negativa del gallego ha durado por muchos siglos. Mientras la lengua romance, gallego, tenía una tradición literaria, después de la unificación de España, “los empleados civiles de la Corona en el siglo XV se impuso el castellano y la lengua gallega fue prohibida en la escritura y en los asuntos públicos” (Montrul 64). Desafortunadamente para los gallegos, la lengua gallega fue marginalizada muy temprano en la historia de España hasta el presente. Por eso, hay una tradición de considerar la lengua gallega como inferior. Por ejemplo, en el cuento corto por Emilia Pardo Bazán, “Las medias rojas”, los personajes son desarrollados como gallegos. La protagonista Ildara es caracterizada como pobre con referencias a su etnicidad. La primeras palabras del cuento dicen, “Cuando la rapaza entró, cargada con el haz de leña que acababa de merodear” (Pardo Bazán 51). La tercera palabra, rapaza, es gallega. Inmediatamente, como resultado de la dicción, los lectores saben que Ildara es gallega y es pobre. Además, ella es caracterizada como tan pobre que ella necesita robar para obtener leña. Por el cuento, las palabras gallegas, como “novidá”, “hirmán” y “abade” (Pardo Bazán 51), son incluidas para retratar la manera de hablar de los gallegos. La percepción negativa del gallego tenía una larga historia en España y no era algo nuevo ni único cuando la dictadura de Franco impuso sus restricciones.

El desdén de Franco reflejaba la percepción negativa de muchas personas contra el gallego. Como se mencionó antes, el gallego “fue estigmatizad[o] desde el siglo XV hasta el fin de la dictadura de Franco” (Montrul 64). Mientras la falta de apreciación no era un fenómeno nuevo, la restricción del uso de la lengua era más rígida. Este tipo de restricción no había sido implementada antes, aun sí existía una falta de respeto para la lengua y sus hablantes. Un resultado de la prohibición de las lenguas minoritarias era la emigración de gallegos y otras menoridades. Por ejemplo, una mujer gallega se llama Olalla explicó, “no nací en Galicia, sino en Inglaterra” (Montrul 63). Su familia se fue de España para evitar las restricciones y regresó después de la muerte de Franco. Aunque el uso de gallego fue prohibido, parece que el gallego era menos afectado que los otros idiomas. Hoy en día, “es posible encontrar […] hablantes monolingües de gallego” (Montrul 67). La mayoría de estas personas son mayores y viven en áreas rurales. Parece que algunos de los gallegohablantes sobrevivieron por la dictadura sin cambiar su lengua ni aprender el castellano. Este es probablemente debido a la economía débil de Galicia y la pobreza que existía allí. Esas realidades significaban que Galicia no era una amenaza y no tenía la capacidad de minar la dictadura. La tradicional percepción negativa de los gallegos previno un enfoque en los hablantes por la dictadura, aun sí técnicamente el régimen prohibía el uso del idioma.

Este chiste es un ejemplo de los prejuicios modernos contra los gallegos.  La imagen del hombre es fea mientras las palabras indican que los gallegos no son capaces de usar la tecnología.  Según el dibujo, tampoco entienden que el “virus” no va a servir.  Esta representación refleja la falta de respeto que los gallegos experimentan debido a los estereotipos.

La percepción negativa del gallego todavía influye el uso de gallego. Muchos que hablan gallego tienen vergüenza de su herencia, mientras los que viven fuera de la cultura conectan al gallego con lo negativo. Según Olalla, una gallega que habló sobre su experiencia, “existe la tendencia a asociar el gallego con incultura y desprestigio” (Montrul 63). Debido a la visión despectiva de los gallegos, muchos de los miembros de la cultura no despliegan el orgullo cultural que muestran los otros hablantes de las lenguas minoritarias de España. No existen gran movimientos separatistas, aunque algunas personas no aprecian el gobierno central de España. El grupo Bloque nacionalista gallego existe y da una voz a los sentimientos separatistas, pero no refleja las opiniones de la mayoría de personas de Galicia ni tiene una asociación con la violencia como ETA. Los que quieren separarse de España son una menoridad. Por otro lado, “una parte de la población todavía siente que [la revitalización de gallego] forma parte de una política nacionalista de la izquierda” (Montrul 67). Muchos ciudadanos no ven la importancia de usar ni trasmitir la lengua a los niños. La falta de orgullo tiene que ver con la perspectiva tradicional de los fuera de la cultura gallega. Parece que las personas de Galicia han aceptado el papel designado por la historia. Aceptan el uso de castellano y no se fían de las intenciones de las personas que promueven el uso de la lengua. Las acciones de Franco sólo apoyaban la tendencia original sin presentar una opinión nueva sobre la lengua gallega. Con respeto a la educación bilingüe, “[m]uchos padres no ven ningún incentivo en que sus hijos aprendan gallego” (Montrul 272). Las políticas de Franco ayudaron en la tendencia de despreciar a los gallegos y su lengua. Todavía se ve la imposición del castellano como lengua mayoritaria, aunque no parece ser un gran interés en cambiar la situación.

Aunque las lenguas minoritarias de España tienen historias diferentes, lo que tienen en común es la opresión lingüística durante la dictadura de Franco. La dictadura intentó oprimir el uso de las lenguas que no eran el castellano mientras impusieron el castellano como el idioma oficial de estado y la “única” lengua española. Después del cambio a la Constitución en 1978, los ciudadanos tenían el derecho de usar las lenguas minoritarias. Los hablantes de euskera y catalán han puesto más énfasis en sus lenguas y han aumentado su sentido de nacionalismo como reacción contra las acciones de Franco. Por otro lado, el castellano es la lengua dominante en Galicia y muchos de los gallegos bilingües experimentan vergüenza debido a su uso de la lengua; Franco contribuyó al prejuicio contra los gallegos que todavía desanima el uso público de la lengua. Afortunadamente, las lenguas sobrevivieron por la dictadura y aún se usan en las regiones diferentes de España. Su sobrevivencia representa la posibilidad de sobreponerse a la opresión y no dejarlo ganar.

 

Bibliografía

Baig, José. Pasado, presente y futuro de ETA. 20 octubre 2011. 15 noviembre 2014. <http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/10/111020_internacional_espana_eta_aa&gt;.

Bazán, Emilia Pardo. “Las medias rojas.” Friedman, Edward H., L. Teresa Valdivieso y Carmelo Virgillo. Aproximaciones. New York: Mc Graw Hill, 2012. 50-53.

BBC Mundo. La opción independista se impone en la consulta soberanista de Cataluna. noviembre 10 2014. 11 noviembre 2014. <mundohttp://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2014/11/141109_ultnot_cataluna_consulta_resultados_jg >.

Montrul, Silvina. El bilinguismo en el mundo hispanohablante. Wiley-Blackwell, 2013.

Picasso, Pablo. “Guernica.” Courtad, James C., Katherine Everly y Martín Gaspar. Intrigas. Boston: Vista Higher Learning, 2012. 67.

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